Generalmente no somos conscientes de que lo realmente importante no son las cosas extraordinarias sino las personas que nos rodean y las cosas cotidianas. Un abrazo, una carcajada, un saludo, una llamada, una mirada, una flor, un café, una caricia, un desayuno, una sonrisa, una sorpresa ... son tantas cosas que se me ocurren y somos tantos en este mundo... que es imposible escribir aquí esas pequeñas cosas que a cada uno de nosotros nos llenan el alma; pero lo que si tengo claro es que esas pequeñas cosas que nos llenan no necesitan de fechas importantes ni postureos y alimentan tanto nuestras almas que forman parte de esa gran lista de motivos en la vida por los que seguir adelante.